
Piso las hojas de un Otoño frío,
sobre un caminar trabado...
busco en la brisa fresca
relajar, de mi cabeza, los pensamientos.
Salto hoja tras hoja,
buscando caminos y veredas
y descubro que no soy solo
que me acompañan el color y el ruido.
Ando despacio, con sobrada calma.
Me mimetizo entre el marrón y el verde que queda
observo y callo, ese es el dogma...
para caminar tranquilo y sosegado.
Busco encontrarme y me escondo,
es tal la belleza del camino
que parto de la nada hacia el horizonte...
y sobrevivo entre infinitos colores.
Aun me quedan fuerzas para el regreso...
lo hago con calma, pausadamente,
renovando el interés por caminar
sobre este limbo que el jardín regala.