viernes, 22 de agosto de 2014

Mi deseo mas intimo.

Nada me gustaria mas
que ser parte de la vacuna
que curase tus heridas,
 aunque en el camino mil de mis años
se fueran para no volver.

Creo que es mas triste
sentir el daño que la vida hace
a quienes quiero...,
que las enfermedades propias
en su amenaza continua, me profusan.

Quiero ser la vida para ti,
quiero que con el paso del tiempo
me veas morir, y que la amenaza
sobre ti, no sea otra que el aburrimiento
consentido por ambos, en una mañana al sol
frente a un paramo que enamore.

Por eso deseo y mucho
que todo lo que acontezca
mate la desesperanza
y nos inunde a ambos de bostezos regalados
por el haber conseguido emvejecer juntos
 fuera del alcance de la muerte repentina....

La dulzura

Es el arte de sentirte parte
 de las hebras que conforman
 el hilo de algo hermoso, 
es respirar parte del aire
 de la persona amiga
 y soltar los restos no digeridos, 
dejando el aroma que presentan,
 entre ambos, sobre las palabras que caen.

Un beso es parte de esa palabra... 
sintoma que adelgaza la verguenza 
y engorda el deseo de saber mas , 
de tener mas y de conseguir entrar 
en el universo del alma 
de con quien gastas ese momento.

Y sobre esos pisos
de minutos tan hermosos,
es cuando una reaccion seductora
se apodera de ti y caes en el vacio
del deseo mas profuso
que ya de por si es placer sin gasto.

Camino que lleva a la mente
a bailar al son de endorfinas graciosas
que se riñen por no poder terminar
en un agotador orgasmo
que sabe a suculento
y genera mucho cariño partido en dos....

sábado, 14 de junio de 2014

Al otro lado de mi mirada.

Estoy y mañana igual no...
hoy miro con desprecio ese tiempo
 que no me cuesta nada gastarlo,
mañana igual de un puñado, necesito
y no tengo fichas para cambiarlo.

No me doy cuenta del valor
que al tiempo pasado, no le he dado,
y que al que está por venir, incierto,
ni tan siquiera lo tengo señalado.

Sin ya pasado ni tampoco futuro
solo consumo, lo que me encuentro al traspasarlo
semillas del presente, en un tiempo,
malicioso, por no quedar parado.

Mi herrumbre queda, en revivirlo,
lo preciso y lo que tardo en recordarlo,
mi alma, amigo y enemigo, me bendice
de aventuras, al precio que, por vivir,  pago.


jueves, 8 de mayo de 2014

Manzana y gusano

Todo lo quiero porque todo lo pido
todo, de un todo de quebrantos...
mi voz, desgarrada, sale a gritos,
y tras un beso de santa y un premio
me relajo en la nube del olvido.

Siento que debo de pedir lo ya pedido
como boca que traga, toda la armonía,
de un universo completo, absorbido
en atención de mis deseos cautivos
y solo, hasta que me quede desmallado.

Tanto giro, entre demandas y suspiros,
que soy amo y señor del tiempo en que vivo,
y sobre el espacio terrenal por el que piso
nacen continuos besos, regalados e imprecisos,
siendo abiertamente, el único y mas querido.

Mi cuna es mi atrio y mi castillo
y sobre él, planeo todas las conquistas
que entrego generoso a mis fieles caudillos
aquellos soldados en perfecta revista
por si en la paz, me despierto perdido.





Decir Adios.

Decir adiós, es sentir la mano de roca
agitándose, lenta, como susurrando un perdón.
Es malgastar un porqué y un que mala suerte
desde la mirada del que se queda inmóvil.
Es saltar por fin, desde el alto barranco
hacia un fondo repleto de cristales rotos.
Decir adiós, es notar la huida de los sabores
decidir envejecer con un traje vacío.
Buscar contra el sol la sombra que no está
y perder los mimos que te hacían ser pasajero.

Nada me gusta menos que dejar por el camino
esqueletos amados que sin culpa alguna
levantaron la mano en pose de despedida.
Aquellos huesos que atrás quedaron
no me dejaron ni darles la nota del adiós
porque siempre que dejamos abierta la puerta
el viento limpia, solidario, hasta no dejar nada.
Amigos , amores, mundos placidos, lo siento.
pero lejos de mi intención de soltaros
y a la vez mas cerca de teneros apresados
solo he podido encadenar un adiós sin remedio.

Secuestrado en penitencias carente de respuestas
aquí quedo condenado a quererte en la lejanía
sin dejar que salga recuerdo alguno
de mi mente pétrea, ya sin corazón  para querer
y sin garganta para, con fuerte voz, llamarte de nuevo.