
En la nueva calma que se avecina
la penumbra se apodera del pensamiento
los pasos son cortos, la mirada sucia,
la voz se desgarra y con ello aparecen...
las primeras lágrimas de desconsuelo.
Sufre desde dentro, el sentimiento
te alejas del mundo conocido,
no quieres, ni siquiera, a quien te ama.
Te encuentras, solo, en el paseo
y el blanco del sueño, riza la pena.
No hay vista hacia páramos hermosos,
ni beso dado que anime al corazon,
no hay pensamiento, dentro de un futuro,
ni pasado, dentro del presente que se vive...
solo hay mono, llanto y encias de dolor.
Solo la fuerza, de un corazon ganador,
y la mente puesta, en una ventana de aromas,
colorea la brisa, que enferma por salir,
da un golpe de mano, al futuro oscuro,
deshaciendo, las rayas, del camino turbulento.