
En esto no me queda mas que ser estatua de sal
Sufrir el desengaño cruel de los que como yo son
Tanta fuerza y tan poco recorrido en el pensamiento
Poder sin dulzura, clavo roto, miserable perdón.
Porque no hay caminos que conduzcan a otra parte
y los violentos no son seres de corazón extraño
hoy saludas o besas a uno de estos generales del daño
sin pensar que debajo de su zapato traen la muerte.
El mañana que a veces desaparece entre insultos
no deja en su paso estela indiferente
quien lo sufre se harta suficiente
de batallas sordas frente a su amor y su muerte.
¿Y quien da el ultimo?, ¿y por que se da?
¿porque no aparece ese velo negro
que se interpone, como muro, entre los horrores?
y deja vivir al mas débil
allá donde no se tiran las flores...
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